Descubre todo lo que Altea puede ofrecerte este invierno

Como siempre, desde Díferens nos sentimos orgullosos de pertenecer a Altea. Este pueblo costero, o “La villa mágica del Mediterráneo” como algunos la llaman, alberga historias, leyendas y mucho arte por sus calles. Ya sea en invierno o en verano, Altea siempre tiene guardado sorprendentes rincones que merecen la pena visitar.

A continuación, hemos pensado algunos planes y excursiones tanto por Altea como por sus alrededores que pueden interesarte 😉

Un parque natural al lado del mar

Sierra Helada en Altea

La Sierra Helada o “Serra Gelada” es uno de los parques naturales más admirados de la Costa Blanca. Su extensión abarca parte terrestre y gran parte marina.  Por lo que realizar la excursión a bordo de un catamarán es una opción muy recomendable para descubrir las zonas menos visibles de este parque.

Por otro lado, la alternativa de recorrer la sierra a pie te permitirá disfrutar de las espectaculares vistas que ofrecen sus miradores y de los acantilados. Esta ruta está catalogada como amarilla, sin embargo, está muy bien señalizada y dispone de carteles informativos con los datos técnicos.  No tienes de qué preocuparte si tu orientación no es muy buena ¡será muy difícil que te pierdas!

Rutas con histora

Calle del casco antiguo en Altea

Desde el paseo marítimo se puede llegar a las partidas de Cap Blanch, El Planet y Els Arcs. Allí se encuentran las ruinas de una antigua noria de madera, las ermitas de Sant Antoni, Sant Jaume y Sant Isidre. Además, también se puede visitar la primera obra hidráulica de Altea; se trata de los restos de un acueducto de la época romana.

El cañón de la Costa Blanca

El desfiladero del Mascarat entre Altea y Calpe

El cañón o desfiladero del Mascarat es un barranco que separa los hermosos municipios costeros de Altea y Calpe. Atravesar esta ruta supone sumergirse entre paredes rocosas de metros de altura y tan solo un metro de separación entre ellas.

Además, se puede contemplar los imponentes puentes construidos sobre el cañón. A pesar de no ser una ruta larga (unos 2 kilómetros de ida y vuelta), es más agradecida hacerla en épocas que no sean calurosas, ya que para atravesar el barranco hay que ir por las rocas, por lo que es mejor que no haga mucho calor ¿no te parece?

Monumentos con encanto

Iglesia de Nuestra Señora del Consuelo en Altea

Para los que prefieran algo más relajado, pasear por el casco antiguo de Altea es una delicia. Recorriendo sus callejuelas, con el blanco de las fachadas de las casas de fondo, podrás encontrar pintores retratando los paisajes y la vida diaria de sus habitantes, flores, decoraciones, y numerosas tiendas de artículos artesanales y de orfebrería.

Además, gracias a la época del año la afluencia de turistas es menor, pudiendo disfrutar de la paz y el sosiego de Altea mientras te deleitas con una comida mediterránea. Eso sí, algo que caracteriza al municipio, y difícilmente pasa desapercibida, es la llamativa cúpula azul de la Iglesia de Nuestra Señora del Consuelo. Esta obra renacentista del siglo XVII, situada junto a la plaza de la Villa, sorprende tanto por sus exteriores como por su interior. Desde dentro se pueden contemplar unas bonitas imágenes y una decoración muy cuidada. En resumen, una parada obligatoria que vale la pena después de subir las cuestas del centro histórico.

Barrios para perderse

Otra alternativa para los amantes de los paseos es la visita del antiguo barrio de los pescadores, que se encuentra en el mismo casco antiguo. Sus calles se distribuyen con formas laberínticas, donde perderse se convierte en el pasatiempo favorito de los visitantes.

Para completar este itinerario marinero, se puede llegar hasta el puerto pesquero y visitar la lonja, todo un espectáculo cuando el sol empieza a ponerse y comienza la subasta de pescado. Allí encontrarás la sede de la Cofradía de Pescadores, zona en la que antaño se encontraban los antiguos astilleros y caldera. Algunos platos estrella de la cocina mediterránea actual, como el “arrós amb aladroc” (arroz con boquerones, o el “Cruet de peix” (guiso de pescado) tienen su humilde origen en este barrio.

Estas solo han sido algunas de nuestras propuestas favoritas, por lo que nos gustaría que compartieseis con nosotros vuestros rincones preferidos de Altea. ¡Estaremos encantados de leerte!

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